Cuando se estrenó en 1999, “Man on the Moon” (la biopic sobre Andy Kaufman, dirigida por Milos Forman, el mismo de “The People vs Larry Flynt) no tuvo un tremendo éxito comercial. Aún así, dejó puesta la atención en la interpretación de Carrey, quien ya venía de un papel dramático en Truman Show el año anterior. Es más, por esta nueva cinta, el canadiense se llevaría otro Golden Globe por segundo año consecutivo. Especialmente por su interpretación de alguien tan críptico (¿?).

“Man on the Moon” revisa la historia de Kaufman, un comediante norteamericano, proveniente de Long Island, nacido el 49 en el seno de una familia opresiva. Allí, desde niño, soñó con trabajar en la televisión, y se encerraba en su pieza imaginando personajes, mientras sus padres lo miran preocupados. Eventualmente, comenzó a presentarse en un club de improvisación, donde nacieron sus personajes más eclécticos: El extranjero, a Elvis Presley, su representación del ruidoso y desesperante Tony Clifton, o su lectura de “El Gran Gatsby” para buscar reacciones incómodas.

Incomodar, sacudir, despertar. Kaufman concebía el espectáculo como una relación del artista y la audiencia. No necesariamente hacer reir ja-ja. Obviamente, en un momento en la comedia gringa, acostumbrada al stand up, la rutina de Kaufman fue muchas veces incomprendida, pero expectante. Era un show ver qué tontera haría.

Llegaría el día en que se presentó en Saturday Night Live. Ese octubre, realiza su pieza “Mighty Mouse”, donde se ve la esencia de su humor. A partir de eso, sería invitado a muchos programas de televisión, coronándose su fama como Latka, en la sitcom Taxi. Esta fama le traerá conflictos artísticos que lo hacen cuestionar aún más lo que busca, con lo que hace.

Presentación Real de Andy

Es importante para entender el mundo de Andy, conocer a quienes lo rodean.

Bob Zmuda, interpretado por Paul Giamatti, fue su compinche. Una de las pocas personas que hablaba en la misma sintonía de Kaufman, y con quien trabajó toda su carrera. Lynne Margulies (personificada por Courtney Love) es la novia que primero se intriga por la personalidad de Andy y luego se involucra en su trabajo (Cuando Andy, por ejemplo, entra en la lucha libre con mujeres). Al amor se le da un pequeño papel en esta película, pero destaca en retratar la profundidad emocional de su Lynne, que está enamorado de un hombre que muuuy difícil de amar. Finalmente, Danny De Vito hace de George Shapiro, su manager (y más célebre como el Productor de la serie Seinfeld), quien se vuelve loco con la personalidad de Kaufman en más de una vez. Estos tres personajes nos ayudarán a configurar, principalmente, la soledad de Andy, y su ansiedad existencial.

La película cae muchas veces en el recuento de anécdotas, en su espíritu por capturar con total autenticidad los eventos de Andy, como el elenco de Taxi interpretándose a sí mismo, o su concierto en Carnegie Hall, donde invitó al público a tomar leche y comer galletitas.

El verdadero Andy Kaufman

Por supuesto, gran parte del éxito crítico de “Man on the Moon” se puede atribuir a Carrey, como fue mencionado anteriormente, en el inicio de una vertiente más dramática. Carrey interpreta a un Kaufman real, con la frustración que significa ser incomprendido.

Aquí, la verdadera magia está en cómo se intenta descubrir esel verdadero Andy, cada vez más indescifrable tanto para el público como para sus cercanos. No por nada, su reputación póstuma es fruto de la leyenda urbana que fingió su propia muerte, por lo que incluso durante 2015, por redes sociales se especuló sobre su reaparición.

Por todo esto, resulta curioso ver a Carrey en la actualidad con un nivel de desapego donde solo existe entrega, porque nada más tiene sentido. Ver las últimas entrevistas de Jim Carrey es ver a Andy Kaufman. Falta esperar la fecha de estreno en Netflix del documental que muestra cómo Jim se preparó para ese papel.