El sábado 26 de agosto murió Tobe Hooper, uno de los directores de cine de terror más icónicos en la historia del séptimo arte, célebre por la influyente The Texas Chainsaw Massacre (encabezado de este blog) y Poltergeist.

Si bien la filmografía de Hooper es mucho más extensa, el terror moderno cambió de ruta gracias a su obra maestra de 1974, en que un loco con una motosierra acecha a un grupo de jóvenes. Se podría decir que no se puede hablar de slashers, películas de bajo presupuesto, y ni siquiera de found footage sin hablar primero de The Texas Chainsaw Massacre.

The Texas Chainsaw Massacre

Chainsaw fue interpretada por actores desconocidos, lo que sumó a la hora de “comprar” la historia (como luego lo fue, por ejemplo, El Proyecto de la Bruja de Blair). Hasta antes de su estreno, el terror tenía una estructura relativamente clásica de monstruo más víctima igual miedo. Esta estructura se puede ver desde Drácula o Frankenstein, hasta Los Pájaros de Hitchcock, o La Máscara del Demonio, de Mario Bava.

Además, Hooper permeó su cine con una capa más política, Tal como hizo su contemporáneo colega George Romero, utilizó el cine como vehículo de comentarios sociales no sólo con gran sutileza sino también con gran crueldad. Este salvajismo refleja lo que muchos gringos sentían por la participación de su país en Vietnam. Y Hooper buscó representar metafóricamente esto a través de las atrocidades de Leatherface.

El estilo

El uso de actores desconocidos y una estética de bajo presupuesto ayudaron al sentido documental. Hooper fue camarógrafo de documentales antes de aventurarse en el cine de ficción, lo que supone un entendimiento del sentido de verosimilitud en el formato. Citando nuevamente a la Bruja de Blair, Texas Chainsaw advierte estar basada en hechos reales, que al final no fueron tales. La idea de crear un contexto, para Hooper, no es tan distinto de la forma en que los gobiernos desinforman a su población. (especialmente en el caso de Vietnam). Así, la incertidumbre de lo auténtico, será la base del found footage.

En un momento en que el cine de terror tenía aún una idea gótica, especialmente construida por los monstruos clásicos, Hooper capitalizó el sentido del miedo en lo cotidiano, en un mundo moralmente devastado. Todo eso fue puesto en la pantalla con gran maestría. Así, Ridley Scott incluso reconocerá que su inspiración para Alien, de 1979, estuvo en esta pieza de Hooper.

Lifeforce

Y ahora que lloverán las retrospectivas, la cinta que siempre se pasa por alto a la hora de hablar de Tobe es Lifeforce. Esta película británica de 1985 es, podría decirse, una ciencia ficción espacial sobre vampiros.  Tan ridículo como ese título puede sonar, explica completamente la película.

¿Y la historia?

La tripulación del transbordador espacial Churchill, encuentra una nave escondida dentro del cometa de Halley. Dentro de la nave, hay unos murciélagos disecados  parecen ser tres humanos desnudos alojados en cámaras de vidrio. La tripulación del Churchill toma estos entes para llevarlos a la Tierra. Por supuesto, nada va bien. Estos seres resultan ser… ¡extraterrestres-vampiros!

Claro que la belleza de Lifeforce reside en que no son de ninguna manera vampiros en el sentido clásico. No drenan sangre elegantemente desde el cuello de una víctima. Sino que absorben la fuerza vital de la gente hasta convertirlos en cadáveres.

Lifeforce es visualmente interesante. Tanto por la nave alienígena como por los vampiros espaciales y sus víctimas. Se percibe la mano de Hooper en su dedicación. Además, sobre los extraterrestres, presentan un diseño de arte con reminiscencias al estilo de H.R. Giger en Alien (¿una devolución de la inspiración?).

En un mundo con mucho CGI y pantalla verde, es reconfortante volver a la vieja escuela donde todos los efectos visuales son reales. Y aunque la desintegración de los vampiros y las víctimas puede parecer un poco cutre en comparación a los estándares actuales de efectos especiales, esto debe ser evaluado en su contexto. (ya lo hemos dicho acá infinidad de veces). Este aspecto nutre a Lifeforce de autenticidad frente a la adversidad tecnológica, y la importancia superior de una buena historia. (sobre todo cuando es entretenida).