Peter Jackson ganó el Oscar el 2003 a Mejor Director por El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Desde entonces impuso una marca, con el resto de la saga, King Kong, y El Hobbit. Sí, King Kong desencaja un poco, pero que va. Antes de esa presentación, del halago y el reconocimiento de Hollywood, este neozelandés hacía películas un poco más… eh… experimentales.

Bad Taste (Mal Gusto, 1987) es una ciencia ficción de terror gore, planeada como un corto y que derivó en su primera película. Aquí, un grupo de cazadores de alienígenas llamado The Astro-Investagation and Defense Service (AIDS, o SIDA, en español) busca a una banda de extraterrestres que desapareció a la población de Kaihoro. ¿Con qué motivo? Pues con usar la carne humana para una cadena de comida rápida intergaláctica. Sobriedad pura hecha film.

Mal Gusto es una exageración de principio a fin. Un modelo de lo que sería su cinematografía. Sin Mal Gusto, Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro, no hubiera sido posible. La ecuación terror+gore+humor cimentó las bases de un género que reditó mucho para el cine B, pero con un sentido de la estética lo suficientemente consciente como para satirizarla. Digamos, similar a lo que haría J.R. Bookwalter con la ciencia ficción, el humor, y el bajísimo presupuesto, pero bien. (Pensemos en Robot Ninja, por ejemplo). Un mejor ejemplo puede ser Troma.

Peter Jackson tuvo que recurrir a sus amigos, todos com empleos normales, para hacer los distintos papeles. Incluso él mismo personificó a dos personajes: el protagonista Derek, y a Robert. Qué decir de los efectos especiales, con trajes de goma para los extraterrestres… En fin, hay demasiadas buenas escenas para contar aquí. Por ejemplo, una cabeza abierta reventada con un cerebro que se escurre; una nave espacial que es una casa, y vuela; matanzas indiscriminadas sin sentido; vómito fluorescente. No voy a adelantar todo el gore, pero por esta película se aprende que los cerebros se comen con cuchara.

Bad Taste se reconoce a sí misma desde su título. Es el bebé de Jackson, su propia declaración de principios. Y también para los cineastas independientes. Peter Jackson muestra que se puede hacer una película con una idea interesante y con poco presupuesto. Claro, pensando en diversión y exageración. Tampoco es El Séptimo Sello de Bergman, aunque sí logró ser estrenada en Cannes en 1988, así que ojo.

Good Taste Made Bad Taste

En el DVD, se incluyó este documental de 1988 sobre el rodaje de Bad Taste. Tiene escenas del making of, muestra algunas películas de 8mm, unos trucos de la realización de Bad Taste, y profundiza en entrevistas exclusivas a, bueno, los involucrados en la película: sus amigos “actores”. Otambien hay una muy tierna entrevista a los padres de Jackson, donde hablan de su infancia.

Interesante es situar al autor como lo que realmente era en ese momento: un joven de 25 años, en un país en medio de la nada, alejado del centro del mundo. ¿Cómo llegó este veinteañero fanático del splatter a ser considerado para El Señor de los Anillos? Podemos ver más allá de su tenacidad y genialidad, pero su ambición fundamental.

Su intensidad será reconocida por todos quienes, ya en sus 30 o 40, pudieron experimentar lo que significa hacer un rodaje con amigos, en plazas públicas, con cero plata, y con la cámara de alguien. Personalmente, me recordó lo que significaba hacer cortos en hi-8 a los 16 años. En ese sentido, el resultado del documental es inspirador para los que alguna vez quieran contar una historia, pero sientan cierto pudor.