Cuando pensamos en cine soviético, por lo general se nos viene a la cabeza el cine de Tarkovsky, o incluso yendo más en el pasado, en de Eisenstein o Vertov. Ya vimos acá un poco de ciencia ficción, que ya puede parecer raro (excepto por Solaris o Stalker…), pero ¿Ya que nos digan horror? Vaya, eso sí que es curioso. Y sí, hay. Se llama Viy, y es de 1967.

Viy, dirigida por Georgi Kropachyov y Konstantin Yershov, fue la primera cinta de horror de Mosfilm, la compañía cinematográfica estatal. Basada en la obra homónima de Nikolái Gogol, Viy cuenta la historia de Khoma (Leonid Kuravlyov), un sacerdote que realiza una especie de peregrinación con otros dos estudiantes del seminario. En medio del campo,  se detienen a dormir en la casa de una anciana. La anciana parece tener un gusto por Khoma en particular, y lo acorrala en un establo. Lo toma (aquí ya se empieza a poner raro todo) y comienza a volar por el campo con él. Tal parece que la anciana es una bruja, y Khoma la golpea hasta matarla con un palo. Pero antes de morir, la bruja se convierte en una jovencita (Natalya Varley).

Khoma huye de la escena y cuando regresa al seminario, el sacerdote jefe le dice que una joven fue golpeada hasta la muerte, pero al morir le dijo a su padre que pidió expresamente que Khoma orara por ella tres noches antes de que la enterraran (petición inusual, ¿no?). Khoma está aterrorizado porque se da cuenta de que se trata de la bruja, pero se ve obligado a llevar a cabo la tarea de todos modos.

Rescatemos

Las actuaciones son en gran medida cómicas en la mayor parte de la película, especialmente la escena en la taberna, donde Khoma, en su borrachera, comienza a alucinar y da pie a unos efectos especiales bastante surrealistas. Visualmente tiene ambientes tétricos, como el interior de la iglesia donde se encuentra el cuerpo de la joven, que está magníficamente construido, con íconos religiosos tortuosos, y un flujo constante de gatos y de pájaros todos deseosos de entregar un susto barato en el desprevenido Khoma.

Desafortunadamente el ritmo es muy incómodo. Viy es una película corta (dura sólo 77 minutos), pero a ratos, aparecen tramos donde parece que no sucede nada. Además, esas tres noches de oración acumulan toda la fuerza terrorífica, por así decirlo. Si bien recuerda al terror clásico que casi dos décadas antes se hacía en Occidente (llámese Hammer o incluso Universal), éstas escenas están muy parceladas. Eso sí, y sin ánimo de spoilers, la escena de la tercera noche es maravillosa. Lamentablemente, comentarla acá sería descubrir el clímax de la cinta, pero sí podemos adelantar esta escena:

El impacto de la película es variado. Los interesados ​​en Viy sólo como una exótica película de terror de un país raro no se sentirán decepcionados. ¡Viy no es una pesadilla de bajo presupuesto! Por tanto, atraerá a cualquiera con un amor por el género y un disgusto de los que se ríen de las películas más antiguas.

Ya vi algo así…

Viy, la obra de Gogol, sirvió como inspiración para La Máscara del Demonio (1960), de Mario Bava, con Barbara Steele. Eso sí, la estética expresionista de ésta cinta no se encuentra en la soviética. Además, la primera se compone de escenas violentísimas que le valieron su prohibición en el Reino Unido durante años. Uno sólo podría suponer que una cinta como Viy, de un terror bastante moderado, pasó muchísimos filtros del Camarada Censor antes de llegar a la pantalla grande.

Claro, ahora sin muro (de Berlín) ya es más normal ver terror de ese lado del mundo. Especialmente después de los éxitos de Guardianes de la Noche y Guardianes del Día,. Incluso, Viy se hizo nuevamente en 3D en 2012 convirtiéndose en la película rusa más taquillera.

Gracias a un anónimo usuario con mucho tiempo libre, podemos disfrutar de esta película íntegra aquí: