La mítica frase Yo soy tu padre marca no sólo el final de El Imperio Contraataca, sino un vuelco en el sentido narrativo de la saga cinematográfica más famosa del mundo. Darth Vader es el padre de Luke Skywalker. No sólo eso, sino que al final de El Retorno del Jedi, Darth Vader revela su verdadero rostro, y entendemos que es un viejecillo. Pero no siempre fue así.

I Am Your Father explora en la experiencia que David Prowse, un fisicoculturista y actor británico, vivió durante el rodaje de esta trilogía. Desde la emoción de ser el villano, hasta el sinsabor de ser excluido de la escena cumbre de la tercera película, siendo reemplazado por Sebastian Shaw. (Considerando que la voz de Vader nunca fue la de Prowse, sino la de James Earl Jones, pero eso es más de conocimiento público).

Este documental, dirigido por los españoles Toni Bestard y Marcos Cabota, descubre no sólo a David Prowse vinculado con Star Wars, sino las participaciones previas del actor en, por ejemplo, cintas de la Hammer. Ya había actuado como monstruo en The Horror of Frankenstein, y si bien siempre estaba tras maquillaje y trajes, Prowse puede ser visto con mayor detalle en La Naranja Mecánica, como el acompañante del escritor en la segunda escena de éste, hacia el final de la película.

Pero en el momento de Star Wars, David Prowse era famoso en el Reino Unido. Eso sí, por ser el superhéroe de la campana Green Cross Code. Esta campaña buscaba por ese entonces bajar la tasa de accidentes de tránsito en el país.

Finalmente, le es ofrecido un papel en Star Wars. Por su tamaño (Mide casi dos metros), le ofrecen a Chewbacca y a Darth Vader. Frente a su pregunta ¿Qué es un Chewbacca?, se decanta poir el villano, un papel que le gustaba muchísimo más.

Sin embargo, el aspecto más interesante, más allá ser declarado un paria por George Lucas, es la historia personal. Prowse es un hombre sencillo, que vive en un suburbio, lejos de un lujo hollywoodense. Guarda cariño por la película, aún cuando reconoce al comienzo que nadie, NADIE de LucasFilm tiene contacto con él.

También relata los avatares que trajo su fama, como la relación dentro de su propia familia. Pero todo eso, en clave apacible que no hay otro lugar que sentir una inmensa inquietud y ¿pena? por lo que Prowse debió pasar. Es difícil no sentir empatía por él. Especialmente cuando, a partir de los testimonios de otros entrevistados, nos enteramos de cosas atroces. Por ejemplo, al filmar la escena cumbre de El Retorno del Jedi, a Prowse simplemente se le escondió el rodaje. El set fue custodiado por guardias, para que nadie pudiera entrar.

¿Por qué pasó esto?

El enojo de Lucas con Prowse viene a superficie con supuestas filtraciones de éste sobre la trama de la película. Lo que Prowse sostiene como algo que se le pasó por la cabeza, terminaría siendo un giro importantísimo de la trama que aún no se había filmado.

Los directores ibéricos ofrecen a Prowse devolverle esa dignidad quitada, y refilmar esa escena. Dubitativo, aceptará, y esa línea narrativa será parte importante del esqueleto del documental. La idea de recuperar su nombre dentro de la historia de Star Wars está bien planteada y es muy reflexivo y melancólico. Afortunadamente, sin caer en el cliché de poner a LucasFilm como el villano. En ese sentido, se agradece la sutileza.