El blaxploitation es un género que existió en Estados Unidos durante los años 70, en cuyas películas (en un resumen monumental) los héroes eran negros y los villanos, blancos. Hay otras especialidades dentro de este mismo género, como la célebre Blacula (una historia vampiresca con un protagonista negro) y la que nos convoca hoy: Boss Nigger.

Vamos al detalle

Boss Nigger es una película que llama la atención al comienzo por su título (algo incorrecto en un mundo de correcciones políticas). Dirigida por Jack Arnold (Director de muchísimas películas B como La Critatura de la Laguna Negra, o El Increíble Hombre Menguante) y escrita por el protagonista Fred Williamson, cuenta la historia de dos cazadores de recompensas (negros, obviamente) en el Viejo Oeste, post Guerra Civil. Sí, ya aquí está la primera curiosidad: no se trata de una historia situada en los 70, como la mayoría de las blaxplotation contemporáneos, sino que se sitúa en el mismo período que un western convencional.

Boss Nigger y su compañero Amos llegan al pueblo de San Miguel en busca de un bandolero llamado Jed Clayton, pero se encuentran con la vacante de sheriff, que Boss Nigger toma para sí, y pone a Amos como su asistente, para imponer la ley en un pueblo que parece no tenerla. Claramente, la tensión asoma cuando los habitantes ven que un hombre negro es el que toma las decisiones.

La historia alterna sigue a Clara Mae, una joven negra que al comienzo es salvada por Boss de una violación en masa de unos hombres blancos. Luego vemos cómo el Alcalde tan bueno no era, y también intenta abusar de ella. La protección a Clara Mae se convertirá en motor de esta parte del relato, y reflejará en su persona un historial de abusos hacia la comunidad negra.

¿Y los protagonistas?

Fred Williamson es notable como protagonista, además de parodiarse a sí mismo en otros papeles blaxplotation anteriores (Nota aparte, Williamson dio un amplio apoyo a Donald Trump durante la campaña de 2016). Así, la película se sabe recargada y entretenida, con un Boss Nigger que dispara y mata a todo el mundo con un solo tiro. La música funk también le da un toque muy urbano y setentero a esta historia del Siglo XIX.

Su compañero Amos es el patiño, que tiene una escena notable cuando le para el carro al Alcalde, que viene a interrumpir el desayuno que tiene con Boss. Es el relevo cómico de la acción de Boss. Además, ambos se preocupan de llevar la “Black man Law” al pueblo y proteger a las minorías de lo que parece ser el abuso del blanco, incluso proscribiendo la palabra Nigger, que todos los blancos usan con mucha naturalidad.

Por eso, lo que podría parecer una cinta con mucha rabia hacia los blancos, se sitúa mejor en una historia de acción y, finalmente, entretenida. Es nítida la influencia que tuvo esta cinta en, por ejemplo, Django Unchained de Tarantino, como también lo es su referencia de la trilogía del Hombre Sin Nombre de Sergio Leone.