Gojira (1954, Ishiro Honda) es una película que, lamentablemente gracias a sus olvidables remakes americanos, y a una evaluación un tanto superficial de los efectos especiales de sus primeras versiones, ha sido tratado como un divertimento bizarro. (La falta de tecnología nunca debe interponerse en el entretenimiento, incluso si lo que estamos presenciando es un evidente artificio). Con todo esto, Godzilla tiene mucho más que ofrecer.

El debut del monstruo va más o menos así: Una serie de buques explotan y se hunden, lo que provoca pánico en la población japonesa. Al principio, las autoridades piensan en circunstancias naturales, pero luego van a la isla de Odo, cerca de la tragedia. Una noche, algo llega a tierra y destruye varias casas, matando varias personas. Una expedición posterior a esa isla, conducida por el paleontólogo Kyohei, su hija Emiko y el joven Hideto (que también es amante de Emiko, aunque está comprometida con el científico Serizawa) descubren un monstruo que los nativos llaman Gojira, que avanza por Japón destruyendo todo a su paso. pero el Dr Serizawa podría tener la respuesta para detener el avance de Gojira ¿Cómo? Bueno, ahí ya estaríamos avanzando mucho en la trama.

Olvidemos esa Godzilla con Jean Reno

Esta versión (1954), abrirá el paso para el cine Kaiju japonés, ese de monstruos destructores. Ojo, que también se pueden ver inspiraciones de The Beast of 20000 Fathoms, especialmente en el origen atómico del monstruo.

Volviendo al mosntruo japonés, podemos decir que la característica cursi de Godzilla que hemos podido ver en sus últimas dos versiones hollywoodenses, no se encuentra en la original. La profundidad del dolor acá prepondera frente a la destrucción gratuita de sus sucesoras americanas. Honda, su director, visitó Hiroshima luego del ataque nuclear y vio con sus propios ojos los efectos devastadores de la violencia.

La fotografía dista muchísimo de lo que podría considerarse como B, ya que el blanco y negro da un aire de film noir. También la música envuelve de misterio las escenas más memorables de la cinta (Incluso los efectos de sonido añaden una sensación de devastación realista). Ambos elementos conjugan partes muy emotivas, como una escena, al día siguiente del primer ataque de Gojira, donde el país está de luto. La toma muestra unos niños japoneses cantando en un gran templo. Esta escena posee una cadencia que resulta muy desgarradora.

A diferencia de las películas superheróicas gringas, Godzilla hace el hincapié en los resultados de la devastación. Es interesante tener en cuenta que el fin de la guerra fue un evento muy reciente para el estreno de la película. Como la única nación sometida a armas nucleares, tenía el deber de advertir a los demás de los efectos de esta nueva forma de combate. Godzilla es un recordatorio tangible de lo que sucedería cuando los seres humanos van demasiado lejos en su búsqueda de dominar el mundo.