Mucho antes de Jobs (la del 2013, protagonizada por Ashton Kutcher) y Steve Jobs (dos años más tarde, protagonizada por Michael Fassbender) hubo una película muchísimo más desconocida, tremendamente más nerd, y más completa. Desafortunadamente, su genialidad va de la mano un práctico desconocimiento, al tratarse de una película para la televisión.

Piratas de Silicon Valley es una película de TNT que relata la pelea por construir la primera computadora personal. Curiosamente, lo que en el Siglo XXI nos lo han contado casi como una exclusividad de Apple, pone acá en su lugar esa lucha que tanto la manzanita como Microsoft fraguaron a fines de los 70 y comienzos de los 80, cuando ambas compañías no eran más que garages o habitaciones sucias comandadas por veinteañeros.

La película evolucionará en cómo Steve Jobs y Steve Wozniak, por un lado, y Bill Gates, por el otro, correrán esta carrera en desarrollar computadoras, y cómo no tienen problemas en pisotear a quien sea con tal de triunfar en el mercado.

Claramente, vemos una crucial diferencia entre Bill Gates, que entendió el éxito como masividad, y Steve Jobs, que prefería la genialidad y la creatividad por sobre cualquier otra cosa. Este punto es importantísimo para entender incluso el mundo extradiegético de la cinta: En 1999 Apple prácticamente no existía, y la hegemonía de Microsoft (con Windows como punta de lanza) era indiscutible a nivel mundial. De lo que sobra en ambas producciones sobre Jobs en los 2000, es de lo que carece acá: una compañía atractiva y exitosa.

También podemos ver cómo al comienzo, tanto Wozniak con HP y Jobs con Xerox, experimentaron el rechazo a la idea de un computador personal. Así, es notable cuando Xerox prácticamente les abre el cofre de su idea del mouse, que hasta entonces no había convencido a dicha compañía. Jobs literalmente se las arrebata. Bill Gates hará lo mismo persuadiendo a IBM que su negocio es el software, dejando tranquilo a IBM vendiendo sus máquinas, pero teniendo la libertad de vender DOS a otras empresas. (Notable es la escena en que, después de vender el sistema operativo, tienen que ir a comprarlo a un desarrollador… sí, estaban vendiendo algo que no tenían).

El inicio de la película transcurre durante el rodaje del recordado comercial de Apple II, de 1984 (con una estética muy orwelliana), y curiosamente termina con su exhibición en la presentación de Macintosh, donde es más interesante lo que sucederá tras bambalinas, cuando el equipo de Apple descubre unas NEC recién llegadas de Japón con un Windows MUY parecido al sistema operativo de Apple. Esta forma de enfrentar ambas posturas, con una doble declaración de principios que, nos da luces de lo que ambas compañías y lo que persiguen. (Asimismo, la conferencia del inicio de la peli, que nos ubica en el presente, nos posiciona en el histórico keynote donde Steve Jobs anuncia que trabajarán con Bill Gates, que realmente ocurrió y puedes ver aquí, desde el minuto 4:45).

Durante toda la película, nos parecerá más familiar la biografía de Jobs, gracias a las dos cintas mencionadas en el primer párrafo. Pero el contraste con la de Bill Gates (que injusto que no se haya hecho una película de él aún, y de lo calculador que fue!) es el soporte de una cinta que en una hora y media, vuela, es fresca y no deja de ser entretenida.