A muchos de quienes nos gusta el cine desde muy pequeños, sentimos cierta fascinación por lo cutre, la mala factura y lo barato de algunas películas. Hay ciertas películas baratas que sí lograron pasar a la historia, como las de Roger Corman, o Val Lewton, incluso Caminé con un Zombie, de Jacques Tourneur, teloneras de las Double Feature en los años 50, esas cintas de una hora o un poco más, una especie de warming up de la película en serio.

Pero hoy, quise darle una oportunidad a una B-movie relacionada. Así di con Santa Claus Conquers the Martians, una película hecha el año 64 con el vuelto del pan, y que tienen 2.5/10 en IMDB.com. Ed Wood es Serguei Eisenstein al lado de esto.

¿De qué va?

Centrémonos en la historia. Estamos en Marte, algo muy Supersónicos, pero de papel maché. Vemos a una familia muy terricolizada, con niños viendo la tele y un papá (Kimar, Rey de Marte) y su esposa. Un padre preocupado cómo sus hijos sin alegría están pegados a la tele, viendo TV terrestre. Ah, a todo esto, personajes son interpretados por actores pintados de verde, que a medida que avanza la cinta, nos percataremos cómo se van destiñendo.

Volvamos a la película. Los chicos llegan a un canal donde entrevistan a Santa Claus, dispuesto a repartir los regalos, y le preguntan a su padre, quien consulta a una especie de oráculo marciano, el que les dice que en la Tierra existe Santa Claus, que da alegría y felicidad a los niños. Así, Kimar decide ir a la Tierra para secuestrar a Santa Claus.

Para dar más sabor a la trama, hay un marciano llamado Voldor (con un bigote demasiado parecido a Stalin) que odia esta nueva idea de la Navidad. Con esto, se lleva dos niños gringos secuestrados en la nave, mientras Kimar se lleva a Santa.

Tomar nota a…

Ojo, cuando van al Polo Norte a llevarse al señor de los regalos anuales, los niños secuestrados tratan de escapar. Sin embargo, son acorralados por un oso polar, que literalmente es un sujeto en un traje de oso. No sé cómo explicarlo, así que añadiré esta imagen:

Una belleza. En fin. Una vez en Marte, Santa Claus tiene que hacer juguetes en un ambiente “tecnologizado”. Apretando botones y sin la magia del taller en el Polo Norte. Este es el momento reflexivo de la película, una alegoría al determinismo tecnológico de la sociedad (?).

No vamos a adelantar nada, pero ya podemos figurarnos cómo puede terminar una cinta como esta, para público infantil. Es sí, les puedo decir que de todas sus apariciones, Santa se ríe en el 75% de ellas.

Este metraje se convirtió en uno de culto, especialmente entre aquellos devoradores de lo bizarro. Afortunadamente, ahora es de dominio público y se puede disfrutar en su totalidad en YouTube. Es tan absurda, que es necesario verla. Incluso sirve para darte un empujón y llevar tus ideas adelante. Digamos, acá un grupo de personas escribieron, produjeron y distribuyeron esto sin ningún sentido del decoro y la vergüenza.

PD: Este fue el debut de Pia Zadora, que es la niña marciana. Zadora ganó un Globo de Oro por la película Butterfly en 1982, no exento de polémicas por “compras de jurado”.