Digamos que la primera vez que vi esta película, desconocía que era una secuela, por lo que funcionó mucho como una historia unitaria. Eso sí, El Ataúd del Vampiro no respondió sino a un éxito rotundo de la primera, lo que hizo que el mismo equipo de rodaje se pusiera a trabajar rápidamente y lograra esta secuela 6 meses después del estreno de la original.

Esta película retoma la historia de la primera sobre el conde Lavud (comentada brevemente en la entrada sobre terror mexicano). Acá, el doctor Mendoza y el pillo Barraza van a usurpar la tumba del conde. Al abrir el cajón, ven el conde muerto con una estaca, y con el amuleto que cuelga de su cuello.

Una vez en la morgue del hospital, Mendoza busca a Salazar, médico de la primera entrega y salvador de la historia, para mostrarle el vampiro y su intención de estudiar los procesos corporales de un cuerpo en su estado. Eso sí, en un momento, el pillo, desconociendo Vampirismo en el Cine 101, quita la estaca del pecho del conde para robar su collar, y es ahí donde regresa de entre los muertos. Una vez teniendo medio hipnotizado a Barraza, sale para buscar venganza en contra del doctor Salazar y Marta, la sobrina de la dueña de la hacienda y los protagonistas de la primera entrega.

A diferencia de la original del año anterior, uno de los problemas de El Ataúd del Vampiro es su constante caída hacia el humor, con elementos cómicos muchas veces sin intención, alejándose de transmitir un real miedo. De hecho, es muy notorio en la primera escena cómo una manos entran desde fuera del cuadro para ayudar a Mendoza a abrir la reja del cementerio, lo que sumado a las apariciones y desapariciones del conde, sin fade y con cortes secos, sólo suma a no abordar la cinta con temor sino con risa. Carece de la genialidad y originalidad de la primera, que dejó una marca en el cine de terror mexicano y puso a Germán Robles como el Boris Karloff azteca.

No deja de ser interesante cómo el film desaprovecha la oportunidad de situar la historia en la urbanidad, a diferencia de la hacienda de la primera. La persecusión de Lavud a una mujer da espacio a un juego de iluminación típico del género, pero aún así la mayoría del relato se da en interiores, los que toman un papel protagónico como los espacios arquetípicos, como la misma morgue, o el museo de cera, donde Lavud se esconde cuando sabe que es seguido.

Definitivamente, es recomendable ver la primera, y luego tener en consideración que esta segunda fue hecha un poco a la rápida. Abel Salazar (que protagoniza como Doctor Salazar, y también produce la película) seguro pensó en llenarse más los bolsillos con el éxito de la original, pero vemos cuáles son los riesgos de apurarse.